Muchas personas creen que el problema es la comida.
Pero en realidad, muchas veces el problema es lo que estamos intentando callar con ella.El hambre emocional es una de las principales razones por las que se dificulta perder peso, mantener hábitos saludables o dejar de comer por impulso.Entenderla no solo mejora tu relación con la comida.
También mejora tu relación contigo.

El hambre emocional es el impulso de comer como respuesta a una emoción, no a una necesidad fisiológica.No surge porque tu cuerpo necesite energía, sino porque tu sistema nervioso está buscando regulación.Puede activarse ante:
La comida, especialmente la rica en azúcar o carbohidratos simples, estimula la liberación de dopamina y serotonina, generando una sensación momentánea de alivio.
El problema es que ese efecto es temporal.
Identificar la diferencia es el primer paso para recuperar el control.

Intentar resolverla solo con disciplina suele empeorar el problema.
Antes de comer por impulso:
Saltarse comidas favorece episodios de ansiedad posterior.
Esto estabiliza la glucosa y reduce impulsos intensos.
Aquí es donde el cambio se vuelve sostenible.Porque la ansiedad no desaparece solo cambiando el menú.
Cuando trabajas el hambre emocional desde la psicoterapia, se abordan:
Y cuando se complementa con un enfoque metabólico adecuado, el proceso se vuelve más equilibrado.La transformación real ocurre cuando dejas de pelear con la comida y empiezas a entenderte.
Es una emoción no atendida.
Si sientes que comes por ansiedad, impulso o vacío emocional, no estás sola(o).
En Reconstrucción Humana trabajamos tu bienestar desde la raíz, integrando mente, emociones y cuerpo.
📲 Agenda tu valoración y comienza a transformar tu relación con la comida de forma consciente y sostenible.Tu cambio no empieza con una dieta.
Empieza con comprensión.